[...]mientras paso a paso, veía el
viejo edificio de la escuela como un amenazante gigante que le esperaba, por un
instante pensó que así se pudo haber sentido David cuando se acercaba a luchar
contra Goliat; “seguro tuvo miedo, no me cabe duda de eso… sin embargo el tenía
a “Dios” de su lado… o al menos eso creyó” se dijo a sí mismo.
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